Gestión de Impagados

Gestión de Impagados, hablar de impagados, implica hacer alusión a una serie de significados, porque podemos referirnos de esta manera al titular de una factura adeudada, cuyo importe no ha sido cobrado el día de su vencimiento, pero que de alguna forma se debe cobrar, así como a quienes adeudan cualquier crédito que no ha sido cancelado.

Para determinadas empresas, los impagados son únicamente determinados créditos que se han documentado en un instrumento de cobro, los cuales se han devuelto a través del circuito bancario debido a la falta de fondos, y no consideran como tal a las facturas vencidas cuyos importes deben ser abonados por los respectivos clientes como una reposición de fondos, y que durante semanas no son canceladas en las cuentas de los mismos.

¿Qué se debe distinguir dentro de la gestión de impagados?

En estas situaciones, se debe determinar si el problema deriva de la insolvencia del deudor, o si el cliente ordenó el bloqueo del pago, como una forma de presionar al proveedor para que le solvente un litigio comercial, así como si es un impago definitivo ya que ha pasado mucho tiempo sin poder cobrarse el dinero no percibido o si este, tarde o temprano se puede recuperar.

Es necesario destacar, que el recobro de impagados es una tarea ardua para cualquier empresa, ya que recuperar un dinero de manos de una persona que enfrenta una situación adversa o que simplemente, se ha mostrado renuente a pagar lo que debe, no es nada fácil.

Otra cosa en la que no se debe caer, es evitar que el deudor se haga el ofendido, cuando el acreedor le ha pedido el pago de una factura vencida en reiteradas ocasiones, obligando a este último a pedir disculpas por cualquier molestia ocasionada, algo que puede ser inconcebible, cuando que el acreedor expresa su legítimo derecho a cobrar su deuda, por lo que se debe tener una tolerancia cero con los deudores, desde el día en que se inicia el vencimiento de la deuda.

Es necesario destacar, que el reclamo de deudas no es una confrontación, motivo por el cual, no es una batalla campal en contra del deudor lo que se debe hacer, sino simplemente, emprender una gestión para recuperar el dinero adeudado, sin temer al rechazo de parte de quien no ha pagado lo que debe, obligándose a tener paciencia para no pasar por momentos desagradables. Lo preponderante en estos casos, es trazar una estrategia adecuada para lograr el propósito encomendado, manteniendo la calma, la cordura y la naturalidad, por muy desagradable que esto pueda ser.

Entonces, cobra vital importancia un proceso de negociación que sea efectivo, lo que abarque la cortesía y la educación, elementos enmarcados en un trabajo de comunicación persuasivo que impacte positivamente en la persona que se quiera abordar, para superar las estrategias de evasión y dejarle bien claro al moroso que lo único que debe hacer es cumplir con su compromiso de pagar el dinero que debe, porque obviamente, es el objetivo principal de cualquier gestión de cobranza.

Pero otras metas a incluir en una gestión de impagados, es cobrar el dinero y, simultáneamente, conservar el cliente, así como averiguar porque este no ha pagado, ya sea por negligencia o porque no ha contado con los medios para saldar la deuda y, por último, implementar acciones de índole preventiva para evitar riesgos a futuro con el mismo cliente, luego que este haya pagado lo que adeudaba, para que no se repita cualquier error cometido por la empresa en el servicio prestado durante cualquiera de sus fases.

¿Cómo saber si un cliente puede caer en situación de morosidad?

Esto se puede saber, de acuerdo a su comportamiento, lo que se evidencia de distintas maneras. Una de ellas, es que puede acumular varias facturas vencidas, lo que conduce a que no lleva sus pagos al día por negligencia o falta de flujo de caja, aparte que puede hacer planteamientos evasivos por si está fuera del plazo del pago.

Inclusive, el cliente moroso puede ofrecer la alternativa de fraccionar pagos, haciendo uso de instrumentos como cheques sin fondos o capturas de transferencias fraudulentas. Hay empresas que empiezan a realizar operaciones comerciales, pero no tienen registro legal alguno o que están por disolverse debido a algún motivo y también, las que se han recién creado y dependen de préstamos o ayudas estatales, lo que conlleva a que se tarden en pagar. En esta situación pueden estar las compañías que están reduciendo el tamaño de su nómina.

¿Cómo se debe proceder ante un impago?

A.- Una gran parte de los impagados se pueden recuperar, solo que habría que dividir la deuda en cuotas o importes pequeños, hasta conseguir la cancelación total de lo adeudado.

B.- Cada moroso decide a quien le debe dinero, dejando en esta desagradable situación a quienes se encuentren más desorganizados a nivel de cobranzas y pagándoles a los que están mejor organizados para afrontar los pagos que no se han cumplido. Por eso, un moroso establece prioridades de pago, saliendo de las deudas que implican avales o bienes puestos en garantía. Y si los acreedores están distantes geográficamente, el deudor elude el pago con mayor facilidad.

C.- Cualquier moroso trata de ganar tiempo, porque es uno de sus aliados más fiables, buscando que la deuda vieja sea deuda muerta, logrando que el acreedor se olvide de lo que le deben.

D.- El moroso dice que pagará en algún momento, pero nunca concretan la fecha en que supuestamente lo harán, porque o son irresponsables o tienen serias dificultades financieras.

11- Las mejores armas contra los morosos son la perseverancia, la constancia en la reclamación y la insistencia.

De todos los policías de ficción, el mejor gestor de morosos no sería Harry Harry Callahan (Harry el Sucio, personaje interpretado por Clint Eastwood) utilizando sus métodos habituales es decir el acoso personal, la intimidación y la violencia. El mejor cobrador de morosos sería el Teniente Colombo (Peter Falk) que usando su insistencia, paciencia, tenacidad, astucia y perseverancia conseguiría hacer pagar al peor de los morosos.